Cómo conservar la intimidad cuando cuida de su cónyuge o pareja

Cuando su cónyuge o pareja tiene una enfermedad rara, existe un costo emocional oculto detrás del cuidado que usted brinda. Es el precio que paga cuando una enfermedad o discapacidad lo priva de la intimidad que alguna vez disfrutó.

 

Cuidar a alguien trae aparejadas responsabilidades indeseadas. Después de un tiempo, incluso las personas más fuertes pueden notar que la carga de la atención que brindan ha transformado sus relaciones más cercanas de un modo que las deja sintiéndose frustradas e infelices.

 

Es normal sentir enojo cuando hay tantas cosas que deben cambiar. Es lógico que al tratar de adaptarse a una vida totalmente nueva, se pueda perder la intimidad.

 

Los especialistas en el tema coinciden en que esta pérdida de intimidad es uno de los aspectos más complejos de las tareas del cuidador. Tanto los cuidadores como los pacientes necesitan el apoyo emocional que obtenemos al abrazar, acariciar, dar la mano y besar.

 

A continuación, se incluyen algunas maneras de mantener viva la intimidad ante los desafíos que implican las tareas del cuidador:

 

Comunicarse

La comunicación es el elemento esencial de toda relación. Hablar de la pérdida de intimidad es muy difícil, en el mejor de los casos; cuando se suma una enfermedad o discapacidad a la ecuación, puede parecer imposible. Pero hablar sobre sus sentimientos no solo lo ayudará a mantener una actitud positiva, sino también reducirá la cantidad de malentendidos y el nivel de frustración. No suponga lo que su pareja necesita o quiere. Pregúnteselo. Y diga lo que usted necesita y quiere.

 

Fomente la independencia

Al cuidar de un cónyuge o pareja, es importante alentarlo a que intente hacer tantas cosas como pueda. Tenga cuidado de no tender a sobreproteger o empañar a su ser querido. Esto podría perjudicarlos a ambos y también a su relación. Compartir responsabilidades y actividades es un aspecto fundamental de la intimidad.

 

Sea paciente

Ambos están bajo mucha presión. Permita que la intimidad aparezca de maneras sutiles. Un breve abrazo, un apretón en el brazo, un beso suave y tranquilizador pueden ser lo que se necesita para establecer una conexión.

 

Busque el equilibrio

Por más difícil que suene, no puede permitir que su tarea de cuidador se torne en una actividad que ocupe todo su tiempo. No permita que la enfermedad domine todo el sistema familiar. Recuerde tomar descansos y mantener actividades fuera del hogar, sin importar cuán difícil pueda ser. La única manera de que pueda continuar brindando cuidados efectivos es nutriéndose a sí mismo. Necesita mantenerse saludable para ser suficientemente fuerte para cuidar a su ser querido.

 

La intimidad requiere confianza y esfuerzo. No es automática, va y viene con el transcurso del tiempo y al cambiar las circunstancias. Cuidar de alguien puede, sin dudas, alterar la intimidad –y el esfuerzo por mantener la intimidad puede ser más estresante que nunca– pero no permita que la intimidad sea una víctima de su rol de cuidador.